ELLA

 El paisaje dominaba mis ojos y
 una mariposa se posó en su mirada.
 Iba en un carro de cristal
 arrastrado por reses bravas
 que adornaban la calzada.
 La luna se nos cruzó,
 dolida y acuartelada.
Yo miraba su cara.
 Ella me reconoció
 y mis ojos se callaron.
Era magno mi dolor.
 Cuando contemplé su cuerpo
 en mí todo se trastornó.
 Mi alma se inundaba
 buscando el cuándo y él por qué
 la vida así la trataba.
 La luz de mi entendimiento
 se nubló en su mirada,
 la que sus ojos reclaman,
 y me descubrió las miserias
 que había escondido en mi alma.
08/08/14

Antonio Molina Medina

LA VERDAD

Buenos días amigos.
Cuando tu vida la compartes desde “El COBRE” con sus gentes y sus recuerdos… con los sueños…, los sueños te acompañan, compartiendo el aire con seres que siguen vivos en su habita sagrada. Solo vida y sentimientos arrastran lo que queda de tu alma. Surgen presurosos los recuerdos y el entramado de una vida se desata y se forjan nuevos retos, los que de sueños se forjaron que enmudecen las palabras.
Sentado en una loma entre ruinas y recuerdos, con los ojos y el cuerpo y la mente y el corazón expuesto a las inclemencias del tiempo… sonríes, mientras una catarata de agua se desliza entre pestañas que suspiran, las bendiciones del alma.

LA VERDAD
La verdad es que soy un poco infantil y vivo de sueños. Pero también piso la realidad y se impone mi propia cordura, querer algo que solo puede ser magia. Solo la magia une a las personas. Y hay ojos muy bellos que no son alcanzables en este desierto en el que vivimos.
Pero sin sueños la vida es más oscura, más dura, menos intensa. Cada día que amanece cuesta un poco más seguir viviendo de los sueños. La realidad me despierta hoy, serena y cuerda, con razones que dejan sin capacidad de reaccionar a mi mente. Los sentidos se aplacan con la misma medicina, dejar de soñar lo inalcanzable.
Aunque fuera poca cosa, mirar a los ojos a personas que aprecias y sientes los latidos de su corazón a través del mismo aire que respiramos.Ya ves, me considero un afortunado porque puedo respirar un día más y caminar por las veredas de antaño, seguir soñando como un niño, ya que los niños nunca alcanzaran todos los sueños que almacena su alma.

Sé que soy muy torpe. Quizás inútil. Un ser que busca lo imposible, lo inalcanzable aunque solo de poder mirar su mente en un ser amable y sensible. Como el que mi mente sueña, y que le sigue a todas partes.
Por muchas luces que se apaguen en este corazón torpe, en sentimientos alcanzables. Seguiré ahí sin miedo, pero con sueños. Mi alma se siente segura en los pensamientos que pasan por sus ojos sabiendo que todo es un sueño inalcanzable.


Alguien dijo, si buscas la felicidad, esta al final del horizonte..., camina y mira al final del camino, que la encontraras. Pasó el tiempo y seguía caminando y se encontró con la persona que le dijo que caminara mirando el horizonte, para decirle que, él seguía caminando y no veía el final del camino... Y le contesto... Sigue caminando que al final de tu vida lo encontraras.

Sé que son torpes palabras las mías, pero sigo por los caminos y seguiré caminando. Qué más felicidad que poder seguir recorriendo lugares compartiendo la vida con los seres que aman que, buscan la felicidad a raudales.
13/12/17

Antonio Molina Medina

LEER, LEER, LEER. Dijo D. MIGUEL

Caminando por la pedanía de Sinovas (Aranda de Duero Castilla)
Muchas veces (o quizás los aires que sigo respirando de algunos lugares de mi Andalucía) me tocan cuando se filtran y se acomodan en mis aposentos y me salta el corazón que, aún, sigue sofocando incendios para seguir soñando con lo nuestro. Con lo que me ilusiona, con lo que no me deja indiferente.
Un buen día alguien se cuela por tu ventana y se hace real. Sonríes y aprietas los dedos para deslizarlos junto a tus ojos por los senderos que se abren a sus ventanas cargados de los surcos del arado romano que un día intentaba sujetar con mis manos y que hoy son palabras de alguien que se dirige a nosotros y se hace real.
Entras en sus páginas ¡ya en las primeras! algo muy dentro de mí se puso en guardia, y me introdujo a través de un pisito en la siempre eterna Sevilla, en su contenido, en todo su hábitat y me fue modelando, fértil tras su arado, desplazando tierra al ir  penetrando sobre el sur donde me parieron. Me fusioné con su paisaje, las palabras y lugares, algunas muy conocidas de mi propio origen, y otras descubiertas con el personaje a través de sus páginas.
Gozando de bonitos paseos por la ciudad. Mirando hasta la ropa de sus personajes que me provocaba bocanadas de vida,  incidiendo en todas sus facetas.

La lectura ha sido cómoda, con imágenes vistas entre la tinta que corría por esos surcos, capaces de agilizar y hacer sentir, incluso, volver atrás para apostillar lo leído. Puente de Triana, Torre del Oro, cerveza Alhambra… encuentros con mendigos, que pica la curiosidad del lector buscando el final hasta que desaparece…
“Somos lo que comemos” (una gran verdad), frases que te susurran al leerlas y sientes la sensación que ellas trasmiten. Una cascada de imágenes se vislumbra y caen sobre el lector como agua manantial que brilla sobre los surcos de letras incontroladas. La mente sonríe y se place; no intoxicada sino suavizada, y sonríes por ello. Los sentidos se recrean. Los descansos son agradables para reponer de aire nuevo la mente y los sentimientos que fluyen sin pausa en nuestro intelecto y te implican en la búsqueda del curro tan necesario para el personaje.
Ves su angustia que se apropia de mi conciencia ¡trabajo precario como la vida misma!
Mientras que las relaciones humanas se meditan y explayan en su contenido para dejarnos ante el precipicio de mirar a la lejanía, buscando ese puente que enlace estas hojas, surcos que necesitas para seguir emborrachándote con la tinta y peripecias del personaje que lo han dejado en la claridad de la noche, pensativo. Descansando para seguir con su arado abriendo más surcos para poder sembrar...

10/03/17

Antonio Molina Medina

ALGO SE CLAVA

Algo se te clava en el corazón
te revuelve las entrañas y te saca
más de una lágrima, que te escuece
las pupilas de tus ojos.
Ya no sé qué decir,
ni qué podía sentir.
Ya no sé que pensar
cual es nuestro papel en la vida.
Si todo esto es estar loco de atar
pues que me aten,
que me encierren,
con cadenas de hierro
que sujeten mi cuerpo.
Pero mi corazón no dejara de latir
y mi alma seguirá segura
por las verdes campiñas
recorriendo veredas
por las que caminaba
en mi loca niñez.
Para seguir viviendo
Para seguir soñando.
Para seguir muriendo,
cada día, una vez más
con los que nos dejaron
con los que aun volverán a nacer.
10/11/14

Antonio Molina Medina

SU FURIA

Con el corazón dolido, furioso,
como muñeco entre los hombres,
corría presuroso entre espumas y cieno,
sufriendo las inclemencias del miedo.
Cuando de sus ojos destellaban inquietudes,
desbordado por las olas del mar,
que crujía de acidez sublime  su alma.
Cansado, le confunden en su frescura.

Buscando al niño que cubría
su estructura, que percibió en la lejanía.
Lo sorprendió en su encuentro con la muerte.
Deambulando, palpando, descubrió que aun vivía.

Su dormir era patente. Su cansancio desmedido.
Acomplejado, brotando de un corazón
sediento, sin mentiras ni recuerdos: cuerdo.
En su rostro brota ya el cansancio,
rociando su rostro, libertad.
12/01/16
Antonio Molina Medina


Hola mujer… amiga mía.

No hay tiempo para la oscuridad, ni miedos que atormenten mi alma. Mi cuerpo esta espolvoreado de sustancias, algunas tuyas, otras de materia incontrolada donde el fuego de los sentidos están siempre presentes en los placeres del alma. Me acurruco en tu costado buscando, buscándote con pasos serenos por cañadas, caminos de cabras, de mulos, de bestias ... Cuyos nombres no nos dicen nada ya que son seres que caminan al lado de otros que matan e hieren, y que hacen daño queriendo hacerlo! y que se jactan de ser lucidos patriotas; seres inútiles, que encoban a los incultos por unas miserables Pesetas de antaño.
Hoy la furia de las olas inunda  mi cabaña y hace posible que mi cuerpo se agite como un cóctel de sangre hoy ya desfogada. Las luces de la ciudad se apagan y se dejan mecer por la luz de tus versos, por el soplo teñido de sueños y esperanzas.
Cruzo la plaza y tropiezo en los escalones del tiempo que me indican donde estoy posando mis pies y mis pensamientos. Mis deudores pensamientos se hacen fluidos y matizan mi existencia. Por eso camino y me hago de sonrisa y lucidez desde que mis pasos siguen tu camino, secundan el reguero de pasos añosos buscando los tuyos.

Cruje la madera cuando poso mis pies por mi alcoba y sonrío y pienso en las losas de piedra y barro que poblaban mi choza cuando era un niño. Mi voz se rebela y el cuerpo se queja de que mi mente le azuce, sin darse cuenta que la vejez no se detiene con el tiempo.
Cargado de años mi mente me implora, me agita por dentro como una señora. Yo solo sonrío y casi me río, porque la comprendo y me siento útil solo con pensar que sigues ahí, mi querida amiga. Mis sueños, mi aliento, mi juventud perdida en aquellos tiempos, donde la maldad se posó en mi cuerpo ( la posaron mentes podridas de incienso)
25/02/17

Antonio Molina Medina

SOY TIERRA Y AGUA

No es posible el olvido de aquello que hemos vivido,
de lo que hemos soñado, porque era de nuestro agrado
lo que nunca tuvimos, ni nadie nos había ofrecido.
De la libertad que conseguimos y del aire que azuza
nuestros sentidos que nos hace más libres más
humanos; compartiendo la palabra con amigos
y adversarios, olvidándonos de los que hieren, que
solo hay miedo y tinieblas donde la luz es escasa y no
nos quitan los sueños, aunque sea a bofetadas.
Pero la luz se hizo paso a través de la ventana y los
fuegos y relámpagos, entre truenos sin escarcha, se
apoderaron del cuerpo y elevaron mi alma. Entre
coros de serafines, has colocado mi cuerpo y mi alma
se hace volátil, buscando por las tierras Castellanas,
por las tierras de la baja Andalucía bañadas por el
agua donde los sentimientos se perciben de: 
esos ojos… ese cuerpo… ese alma.
Antonio Molina Medina

23/12/16-20/11/17